Confirman casos de influenza aviar en Cabo Rojo y Lajas

Puerto Rico

hace 6 h Francisco Quiñones

Confirman casos de influenza aviar en Cabo Rojo y Lajas

Agricultura decreta cuarentenas y activa medidas de control.

Aunque el riesgo de contagio para la población general es bajo, las autoridades advirtieron que quienes manipulen animales enfermos sin protección adecuada corren un riesgo mayor. · Kev / Pixabay.

El Departamento de Agricultura de Puerto Rico confirmó este martes el hallazgo de influenza aviar altamente patógena (HPAI, por sus siglas en inglés) en los municipios de Cabo Rojo y Lajas, tras obtener resultados positivos mediante pruebas de laboratorio de reacción en cadena de la polimerasa (PCR).

Ante esto, la agencia estableció cuarentenas inmediatas de 120 días en las propiedades afectadas, junto a un plan riguroso de bioseguridad, vigilancia epidemiológica y control sanitario para frenar la propagación del virus hacia otras zonas de la isla.

Muertes de patos y gallinas encendieron la alarma

Las investigaciones se iniciaron tras reportarse eventos inusuales de mortalidad. En una primera propiedad ubicada en Cabo Rojo se documentó la muerte de aproximadamente 20 patos criollos, mientras que en Lajas se registró la pérdida de diversas especies, entre ellas cerca de 30 gallinas de Guinea.

El secretario del Departamento de Agricultura Irving Rodríguez Torres, informó que desde las primeras sospechas han trabajado en estricta coordinación con el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura Federal, el Departamento de Salud de Puerto Rico y otras agencias gubernamentales.

“Nuestra prioridad es proteger la salud de nuestras aves, respaldar a nuestros productores y salvaguardar la estabilidad de la industria avícola de Puerto Rico”, afirmó Rodríguez Torres.

Las medidas contempladas bajo la orden administrativa emitida por Agricultura incluyen:

Restricción total de movimiento: Prohibición del traslado de aves desde y hacia las fincas bajo cuarentena.

  • Control de acceso y desinfección: Higienización obligatoria de calzado, vehículos, equipos y materiales, sumado al control estricto de entrada y salida de personal autorizado.

  • Inspecciones periódicas: Monitoreo veterinario constante para evaluar las condiciones sanitarias y dar seguimiento a los niveles de mortalidad.

  • Disposición sanitaria: Manejo de cadáveres de aves bajo protocolos oficiales y evaluación epidemiológica para determinar el destino de las aves sobrevivientes.

Aunque las autoridades investigan el posible impacto de aves migratorias en el brote, recalcaron que aún no se ha determinado el origen exacto del contagio.

Las autoridades enfatizaron que el objetivo principal es evitar que el virus alcance granjas avícolas comerciales o de traspatio, lo que podría desencadenar pérdidas económicas severas y mayores restricciones operacionales para el sector.

Por su parte, el Departamento de Salud dará seguimiento a personas que hayan mantenido contacto directo con las aves afectadas. Aunque el riesgo de contagio para la población general es bajo, las autoridades advirtieron que quienes manipulen animales enfermos sin protección adecuada corren un riesgo mayor.

Recomendaciones a la ciudadanía

El Gobierno instó a agricultores, avicultores y a la ciudadanía en general a cumplir con las siguientes medidas preventivas:

  • Evitar el contacto: No tocar, recoger ni trasladar aves enfermas o muertas.

  • Aislamiento: Mantener a las aves domésticas o de corral alejadas de aves silvestres.

  • Reforzar la higiene: Aumentar la limpieza de instalaciones y limitar el acceso de personal ajeno a las áreas de crianza.

En caso de muertes sospechosas de animales, pueden comunicarse con el Departamento de Agricultura Federal al 1-866-536-7593, o al Departamento de Agricultura de Puerto Rico, al 787-721-2120.

¿Como llegó la influenza aviar a Puerto Rico?

La influenza aviar se transmite principalmente por contacto directo con secreciones y excrementos de aves infectadas, o de forma indirecta mediante agua, alimentos y equipos contaminados por el virus. Su llegada a Puerto Rico ocurre de manera natural a través de las aves migratorias que recorren la Ruta del Atlántico durante el otoño, las cuales actúan como portadoras asintomáticas y transmiten el patógeno al interactuar con aves domésticas o de traspatio en las fuentes de agua y alimento de la isla, como los humedales de la región suroeste.