Estados Unidos llevó a cabo un ataque en la isla iraní de Qeshm este lunes, según informan medios estadounidenses citando a funcionarios de EE. UU.

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hace 2 h Jornada Noticiosa

Estados Unidos bombardea posiciones militares en la isla iraní de Qeshm

Tensión máxima en el Estrecho de Ormuz: Estados Unidos llevó a cabo ataques en la isla iraní de Qeshm, en el estrecho de Ormuz

Estados Unidos llevó a cabo un ataque en la isla iraní de Qeshm

En una escalada militar de consecuencias aún impredecibles para la estabilidad de Oriente Medio y la economía global, fuerzas armadas de los Estados Unidos ejecutaron hoy un ataque de carácter "defensivo y limitado" contra objetivos estratégicos en la isla de Qeshm, territorio soberano de Irán ubicado en el punto más angosto del crucial estrecho de Ormuz. La operación militar, ejecutada mediante una combinación de bombardeos selectivos y el despliegue de vehículos aéreos no tripulados (drones), ha vuelto a encender las alarmas internacionales ante la fragilidad de la seguridad en una de las arterias comerciales más importantes del planeta.

De acuerdo con los primeros reportes publicados por el diario estadounidense The Wall Street Journal, citando a funcionarios de alto rango de la administración en Washington, los ataques de precisión estuvieron dirigidos de forma específica a desmantelar infraestructura militar clave en la isla. Entre los objetivos alcanzados se encuentran sistemas de radares de largo alcance y plataformas de lanzamisiles pertenecientes a las fuerzas armadas iraníes. Las autoridades de defensa de Estados Unidos justificaron la intervención alegando que desde estas instalaciones se habían coordinado y disparado previamente misiles tierra-aire contra activos, aeronaves o embarcaciones norteamericanas que operaban en la región, poniendo en riesgo la libre navegación.

Por su parte, desde el territorio afectado, los medios estatales iraníes confirmaron la gravedad de la situación. La agencia oficial de noticias del gobierno de Teherán, IRNA, informó que se escucharon entre cinco y seis explosiones masivas consecutivas en diversos puntos de la isla de Qeshm. La población local, sumida en la incertidumbre y el pánico inicial, reportó a través de redes y testimonios recogidos por cadenas locales el ensordecedor estruendo de las detonaciones, así como el avistamiento de aeronaves y cazas militares que sobrevolaban a baja altura el espacio aéreo adyacente al estrecho.

El momento elegido para esta intervención militar añade una densa capa de complejidad geopolítica. La ofensiva se produce precisamente en la víspera de las elecciones de medio mandato en los Estados Unidos, un escenario doméstico donde la política exterior y la demostración de fuerza suelen jugar un rol discursivo determinante. A pesar de que en días recientes el presidente Donald Trump había expresado un moderado optimismo público respecto a la viabilidad de entablar nuevas negociaciones diplomáticas e incluso de alcanzar futuros acuerdos de paz con el régimen de Teherán, los hechos sobre el terreno demuestran que los canales de defensa operan bajo lógicas estrictas de disuasión. Desde el Pentágono se ha reiterado que las operaciones de supervisión y respuesta limitada continuarán activas con el único propósito de salvaguardar el libre flujo del tráfico marítimo internacional y proteger las rutas de transporte petrolero globales en el estrecho de Ormuz.

Como era de esperarse, la onda de choque de este enfrentamiento militar no tardó en trasladarse a los mercados financieros internacionales. El temor inicial a un desabastecimiento o al bloqueo del paso marítimo por donde transita casi una quinta parte del crudo mundial provocó una violenta sacudida en los indicadores energéticos. No obstante, en un movimiento que tomó por sorpresa a algunos analistas, la volatilidad y la incertidumbre respecto al desenlace del conflicto derivaron en un desplome inmediato de los precios del petróleo, registrando una caída superior al 7% en las principales bolsas de materias primas del mundo, reflejando el nerviosismo de los inversores ante un panorama geopolítico altamente inestable.

Hasta el cierre de esta edición, las cancillerías de las principales potencias europeas y de la Organización de las Naciones Unidas han hecho un llamado urgente a la máxima contención de las partes para evitar que este intercambio de fuego derive en una confrontación abierta de escala regional, mientras el mundo permanece atento al desarrollo de los acontecimientos en el estrecho de Ormuz.