El costo de vida en la isla se encamina a sufrir un nuevo impacto ante el anuncio de un inminente aumento al precio del gas licuado de $10 por cilindro de 100 libras.
Jornada Noticiosa supo que ya algunos detallistas de gas han sido notificados del incremento al precio. Con este ajuste, el tanque que actualmente se vende entre $100 y $105 en Puerto Rico alcanzará los $115, situando a los consumidores locales en una desventaja sustancial respecto a otros mercados de la región y a los precios de origen en los Estados Unidos. Esto se suma a los recientes aumentos en los costos del servicio eléctrico y a la tendencia alcista en los precios al detal, que ha disparado el costo de los alimentos y otros productos.
Un cilindro de 100 libras de gas licuado contiene aproximadamente 23.6 galones de propano líquido. Al analizar el costo equivalente por galón y por cilindro en diferentes jurisdicciones, la brecha económica que enfrentan las familias en la isla se evidencia de manera notable.
En el principal centro de almacenamiento e intercambio mayorista de Estados Unidos, ubicado en Mont Belvieu, Texas, el galón de propano cotiza en la escala spot entre $1.13 y $1.21. Esto significa que la materia prima pura contenida en un tanque de 100 libras cuesta en el puerto de origen apenas $27.00 a $28.50. Con el nuevo incremento a $115, los consumidores en Puerto Rico terminarán pagando más de $86.00 adicionales por tanque, lo que representa más de un 300% por encima del valor base del producto en origen. El contraste resulta aún más drástico al comparar la situación local con la de países vecinos.
En la República Dominicana, el gobierno mantiene el precio oficial del Gas Licuado de Petróleo (GLP) regulado en unos $2.20 a $2.25 dólares por galón. Llenar un tanque de 100 libras en el país vecino cuesta aproximadamente entre $53.00 y $56.00 dólares.
Esto implica que en Puerto Rico se pagará más del doble, registrando una diferencia en exceso de más de $58.00 por cilindro en comparación con los consumidores dominicanos. Por su parte, en el estado de Florida, el precio promedio al detal en entregas residenciales o comerciales oscila entre $2.95 y $3.95 por galón. Aunque Florida es un mercado continental que no depende de fletes marítimos, el costo final en la isla superará el promedio floridano entre $5 y $10 por cilindro, a pesar de que el ingreso per cápita en Puerto Rico es considerablemente menor.
Desamparados los consumidores locales
A diferencia de lo que ocurre en Puerto Rico, donde el precio del gas opera en un esquema de libre mercado al detal sin topes fijos y solo se monitorea de manera reactiva, en varios estados de los Estados Unidos existen leyes que protegen activamente al consumidor ante los aumentos de precio y las prácticas abusivas de la industria.
Estados como Maine, Vermont y Pensilvania, exigen a las empresas desglosar de forma obligatoria cada componente de la factura para evitar cobros arbitrarios por alquiler o inspección de tanques, prohíbe el corte de servicio durante meses fríos y obliga a acreditar al cliente el gas no utilizado en caso de cambiar de proveedor.
En jurisdicciones como Florida y Texas, las leyes contra la especulación de precios establecen límites automáticos a los aumentos de combustibles durante periodos de emergencia o fluctuaciones severas del mercado, sancionando severamente a los comerciantes que eleven sus costos sobre porcentajes previamente fijados. Mientras, en las Islas Vírgenes Americanas, el mercado del gas licuado es estrictamente regulado por el gobierno, que entre otras cosas mantiene un monitoreo constante de los precios y establece un descuento por ley en las tarifas a los ciudadanos de la tercera edad.
En la isla, sin embargo, los consumidores quedan expuestos a las variaciones imprevistas de la cadena de distribución, ya que el Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO) no fija las tarifas de venta diaria ni congela márgenes a menos que medie una declaración formal de emergencia. Las empresas distribuidoras e importadoras atribuyen esta disparidad al impacto acumulativo en la cadena de suministros.
Ante la inminente entrada en vigor del alza, diversos sectores han hecho un llamado urgente a las autoridades para que fiscalicen de manera estricta los márgenes de ganancia en la cadena de distribución y certifiquen que el incremento responda a costos reales de importación y no a especulación de mercado.
En Puerto Rico solo existen dos empresas distribuidoras de gas, una de las cuales controla cerca del 80% del mercado. Para el 2015, los consumidores de la Isla comenzaron a experimentar una baja significativa en los precios tras la entrada de Puma Energy a ese mercado. Sin embargo, la empresa abandonó la distribución de gas en la Isla en el 2019, agobiada por múltiples querellas administrativas y bloqueos por parte de los distribuidores locales e independientes de gas licuado (como CODIGAS) y las empresas competidoras.
Jornada Noticiosa contactó a un portavoz del DACO para conocer la postura oficial de la agencia sobre el tema y aguardaba una respuesta.