La alcaldesa del Municipio de Barceloneta, Wanda "Tata" Soler, expresó su profunda preocupación ante la reciente ola de cierres de establecimientos comerciales en la isla, enfatizando que el verdadero impacto de estas pérdidas económicas recae de forma directa sobre las familias puertorriqueñas. A través de sus redes oficiales, la mandataria municipal reaccionó al cese de operaciones de diversas franquicias y comercios locales con un mensaje claro: "cuando cierra un negocio, también se afectan muchas familias", un escenario que catalogó como un golpe inevitable y doloroso para el sustento de cientos de hogares en el país.
El pronunciamiento de Soler coincide con un panorama económico sumamente convulso en el sector gastronómico. Durante los últimos días, el país se ha visto sacudido por el repentino y masivo cierre de las cadenas KFC y Taco Bell, luego de que la corporación matriz Yum! Brands finalizara su acuerdo contractual con el operador local. De acuerdo con reportes de Jornada Noticiosa, este cese de operaciones ha dejado al descubierto la vulnerable "cara humana" de la crisis, con cientos de trabajadores desplazados que, de la noche a la mañana, perdieron sus empleos en vísperas de la temporada navideña y en medio de un alza drástica en el costo de vida.

La crisis no se limita a las grandes franquicias norteamericanas; también golpea con fuerza al comercio tradicional de la región norte. Paralelo a esto, el emblemático restaurante criollo Don Kike’s BBQ anunció el cierre definitivo de su local original en Camuy tras una década de servicio comunitario continuo (2016-2026), trasladando sus operaciones únicamente a Hatillo. Este retroceso comercial refleja la veracidad del estudio "Proyecciones 2026: Estudio EAT" de la Asociación de Restaurantes de Puerto Rico (Asore), el cual advierte de manera alarmante el posible cierre de cerca de 1,000 restaurantes en la isla y revela que uno de cada tres dueños de negocio ha considerado seriamente cesar sus operaciones.
Ante el impacto inmediato en el mercado laboral, gubernamentalmente se han activado mecanismos de respuesta. El Departamento del Trabajo y Recursos Humanos (DTRH) de Puerto Rico anunció un plan de contingencia de emergencia para ofrecer asistencia directa a los empleados despedidos de KFC y Taco Bell. La secretaria de la agencia, María del Pilar Vélez Casanova, informó que se coordinará el acceso rápido a los beneficios del Seguro por Desempleo, asesoría ocupacional y programas de readiestramiento a través de múltiples oficinas regionales de Conexión Laboral, incluyendo de forma prioritaria la región de Barceloneta.
Mientras las agencias gubernamentales delinean las ayudas de transición, los líderes locales como Soler sostienen que la prioridad debe ser la empatía hacia el trabajador desplazado, alejando la discusión pública de las burlas en redes sociales para concentrarse en la estabilización de los hogares que hoy enfrentan la incertidumbre de cara al fin de año.