El reciente y sorpresivo cierre de los restaurantes KFC y Taco Bell en Puerto Rico —originado tras la decisión de la corporación matriz Yum! Brands de culminar su relación contractual con el operador local— ha sacudido los cimientos de la economía insular.
Si bien los titulares económicos y las gestiones gubernamentales, como la intervención del Departamento del Trabajo brindando asistencia a los afectados, marcan la pauta informativa, la verdadera dimensión de esta crisis descansa sobre un terreno mucho más sensible: el rostro humano de cientos de trabajadores que de la noche a la mañana se vieron despojados de su sustento.
Mientras en las plataformas digitales proliferan los memes y la ligereza de quienes ven el cierre de estas franquicias como un simple tema de conversación o motivo de burla, la realidad que se vive en los hogares de los extrabajadores es profundamente distinta y distante del humor en las redes.

Una madre puertorriqueña que por muchos años laboró en uno de los establecimientos, destacó en sus redes sociales la ardua labor de estos trabajadores. “Solo el que trabajo ahí sabe lo agotador que era trabajar ahí, aguantar a los clientes, las quemaduras que se daban los empleados, el calor infernal, solo para llevar el sustento a su familia”, destacó la mujer, hoy enfermera graduada. No es un secreto que se trata de labores duras; sin embargo, para muchos, ese espacio nunca representó un empleo pasajero, sino el pilar fundamental de su dignidad y estabilidad.
"Hoy lo digo con orgullo: soy quien soy por el tiempo invertido trabajando allí", añadió la exempleada del establecimiento en la emotiva publicación. Agregó que para ella, al igual que para muchos de sus compañeros, la cocina y el mostrador fueron el escenario donde descubrió que los compañeros de trabajo se convierten en familia.”Gracias a ese trabajo costeé mis estudios y lo mas importante nunca le falto un plato de comida a mi hijo. Muchas amistades que hoy se quedaron sin trabajo, hoy me solidarizo al dolor de la perdida de empleo”.
La joven además, hizo un llamado a la empatía para con los cientos de trabajadores que tienen que enfrentarse a la pérdida de su empleo en momentos en que el país atraviesa una difícil situación económica, en la que los precios de servicios básicos y los bienes de consumo han aumentado drásticamente, y con la andanada de gastos extra que representa la época navideña que se avecina. “No sean bufones del dolor ajeno, mis respetos para todas esas familias”, concluyó la exempleada de la cadena.
Además de KFC y Taco Bell, Encanto Restaurants Inc. opera los restaurantes Ihop y Pizza Hut en la Isla, algunos de los cuales también han comunicado sus cierres temporeros de manera discreta, sin que haya un anuncio oficial de la empresa.